Tras un año repleto de experiencias, aventuras y por qué no decirlo: Decisiones, me he visto obligado en estos últimos meses de 2013 a hacer mi lista de propósitos para el siguiente año sobre la misma fecha. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez?, seguro que todos.
Pero, seamos sinceros, casi nadie suele cumplir esas metas que se impone para el siguiente año, o al menos no todas ellas. Yo quiero plantearlo como un auténtico reto personal, algo con lo que esforzarme, algo por lo que luchar, algo por conseguir.
Enumerar dichas metas podría ocupar casi todo el artículo y eso no es lo que quiero, aquí quiero hacer una auto-reflexión, sobre la vida, sobre mi mismo, sobre el mundo que me rodea. ¿Qué me ha hecho llegar a este punto?, ¿Dónde se iniciaron los pasos que me han traído aquí hoy?. Esas son algunas de las preguntas que trato de responder y que quizás con suerte, consiga aclarar.
Yo no he sido nunca una persona muy estudiosa, todo hay que decirlo, las escuelas me aburren con ese exceso de información tan densa que en su mayoría no sirve para nada, prefiero considerarme autodidacta a la hora de aprender, ya sea sobre historia antigua, sobre ciencia, sobre astronomía, o matemáticas sin depender de nadie, buscar por mí mismo la información y aprender a mi propio ritmo movido por mi propio impulso por aprender y me alegra comprobar que he conseguido enriquecerme mucho como persona y ser considerado por mis amistades como una persona culta.
Mi vocación casi de toda la vida ha sido jugar a los videojuegos, hobby que compaginaba con mi otra vocación también desde muy temprana edad: las artes marciales. De modo que una parte de mi siempre ha sido dada a la acción, pero eso no iba a llevarme a muchos lugares en la vida, ¿cierto?. Aproveché mi talento innato para la interpretación y la comedia para hacer durante 5 años Teatro, algo que por cierto, me encanta, pero como toda época en la vida, tuvo su momento de gloria y luego pasó a un segundo plano.
Total, que una cosa lleva a la otra y resulta que éste presente año 2013 me encuentro haciendo un mogollón de planes geniales que nunca había hecho antes y la experiencia además de encantarme, me ha animado a buscar más, a llenar mi vida de más de esos momentos geniales que te hacen sentir que has tenido una vida cuando te paras a recordar. ¿Por qué digo ésto?, porque gran parte de mi vida, si me paro a pensar... realmente no he hecho nada alucinante, ¿entendéis?, hago compilación de los días transcurridos en el año (365 como ya sabrán algunos listillos) y los planes que llevé a cabo en ellos y... resulta que la mayor parte de ellos, en un peligroso 80%, me los pasé tumbado en la cama jugando a videojuegos... y en otra medida aunque no tan grande, andurrear por ahí con los amigos perdiendo el tiempo.
Entonces llegas a ese momento de inflexión de tu vida y piensas: ¿Ésto es lo que quiero seguir haciendo el resto de mi vida?, ¿Seguiré exactamente igual que ahora con 30 años?, ¿Y con 40?, ¿Qué clase de anciano seré el día de mañana, otro más que da de comer a las palomas como única afición?. Y mi cerebro, mi corazón, mi alma... gritan: ¡NO!... y entonces, este año lo vi claro: Necesito cambiar mi vida.
Entonces, entre una de las numerosas metas que me he puesto, ha sido la de mejorar mi condición física para estar más feliz conmigo mismo y subir mi autoestima de cara a la gente que me rodea. Como pensaréis algunos, esto es una meta muy típica, todo el mundo se la propone y de repente corre a apuntarse al gimnasio hasta que se le pase el espíritu guerrero y se acomoden nuevamente en el sofá esperando poder arrancar el año siguiente. Yo me lo he propuesto muy en serio, cuento con la ayuda de amigos que se han marcado la misma meta y su presencia y voluntad refuerzan mis ganas de seguir adelante aún cuando mi cuerpo ya no quiere ni puede más.
Pero no puedo dejar ahí todos los cambios que necesito hacer en mi vida, no, necesito cambiar muchas más cosas y más radicales. Así que ahora, como todo en esta maldita sociedad capitalista, todo depende del dinero que pueda ganar a partir de ahora trabajando para poder costearme estos cambios de aires. ¿Y qué tipo de cambios estoy diciendo?, os preguntaréis quizás, pues, sinceramente cosas como: Viajar, Montañismo, Senderismo, Saltar en paracaídas, escribir un libro, y un laaaargo etc...
Quizás no parezcan gran cosa pero, bueno, son cambios, que me obligarán a levantarme de la maldita cama y poder ganarme un buen puñado de recuerdos que poder contar algún día a mis nietos. A fin de cuentas, se trata de que cuando llegue ese día en que nos miremos al espejo y podamos contar nuestros largos y pesados años por arrugas en la cara, cerremos los ojos y podamos decir sonriendo: HE VIVIDO.
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-El guerrero de Darok